¿Están las mujeres mejor dotadas para resolver la crisis de la COVID-19?

María Teresa Corzo Santamaría, Profesora de Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Pontificia Comillas (Comillas ICADE), Universidad Pontificia Comillas

Si analizamos la manera en que se está gestionando la crisis del coronavirus en el mundo, encontramos llamativas diferencias entre aquellos países liderados por mujeres y los que están dirigidos por hombres.

Aunque es pronto para sacar conclusiones definitivas, los expertos han señalado que las mujeres dirigentes tienen mejores habilidades de gestión en situaciones críticas como la de la COVID-19.

Veamos algún ejemplo. En Alemania, la canciller (y científica de formación) Angela Merkel ha evitado el confinamiento total y el colapso de los hospitales y ha ordenado la realización de dos millones de pruebas diagnósticas para detectar el virus de manera efectiva; en Nueva Zelanda, la primera ministra Jacinda Ardern ha informado de que, hasta la fecha, solo se han producido 19 muertes por la enfermedad; y en la isla de Taiwan, presidida por Tsai Ing-wen, solo se han registrado seis víctimas mortales y se han puesto en marcha más de 120 medidas sin llegar a restricciones absolutas.

La revista estadounidense Forbes ha analizado varios países dirigidos por mujeres (Islandia, Taiwan, Alemania, Nueva Zelanda, Noruega, Dinamarca y Finlandia), y ha llegado a la conclusión de que sus dirigentes han gestionado la crisis con empatía, prudencia y precaución, lejos de los rasgos de autoritarismo que hemos presenciado en otras partes del mundo.

El exceso de confianza masculina

Existen rigurosas investigaciones académicas que señalan que los hombres tienen más confianza en sí mismos que las mujeres. Es lo que en la teoría de la Economía del Comportamiento se conoce como sesgo de sobreconfianza, también estudiado en psicología.

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La canciller alemana Angela Merkel. Drop of Light / Shutterstock

¿Nos encontramos, entonces, ante una concentración de líderes masculinos que padecen dicho sesgo?

Esta característica produce en el individuo una seguridad excesiva en sus juicios, sin tener en cuenta la exactitud de éstos, lo que le impide prepararse adecuadamente y conduce a situaciones peligrosas.

Además, estas personas no son capaces de admitir que están en un error, por lo que no revisan sus razonamientos desde nuevas ópticas, ni actualizan la información y las evidencias, dificultando así la resolución de los conflictos. Cuando una de estas personas lidera un país, los efectos pueden ser terribles.

Fijémonos en lo que dice un reciente artículo de The Guardian: “Muchos países con hombres al frente también lo están haciendo bien, pero pocos países con mujeres líderes lo han hecho mal”.

Curioso, ¿verdad? Se trata de una afirmación sugerente que, unida a la hipótesis del exceso de confianza de los hombres, nos hace preguntarnos sobre la evidencia estadística del asunto que estamos tratando.

Es cierto que la gran mayoría de los países no han sido gobernados nunca por una mujer. El 90% de los Jefes de Estado y de Gobierno son hombres. Por este motivo, cabe preguntarse si la hipótesis acerca de una mejor gestión femenina de la crisis está respaldada por un riguroso análisis estadístico.

Un estudio sobre países europeos

Para responder esta pregunta hemos analizado una muestra de 21 países europeos liderados por hombres y 11 por mujeres (incluidos los de la UE-28 –contando Reino Unido–, más Suiza, Noruega, Islandia y Georgia).

Se han utilizado dos indicadores de éxito en la gestión: el ratio de contagiados y el de fallecidos por cada 1.000 habitantes a fecha de 25 de abril, extraídos del Johns Hopkins Coronavirus Resource Center, y la información sobre la población de cada país del European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC).

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En el gráfico y en esta tabla se muestra el resultado de los ratios y se señalan los países liderados por una mujer como presidenta, primera ministra o canciller. Los datos se han ordenado de menor a mayor ratio de muertes.

De manera resumida, y utilizando diferentes técnicas de análisis de datos para muestras pequeñas, las conclusiones son éstas:

Si se observan los resultados del estudio, no existen diferencias estadísticamente significativas entre el grupo de países liderados por hombres y el de mujeres, para ninguna de los dos ratios.

A primera vista observamos que hay dos países (Georgia y Eslovaquia) liderados por mujeres que son los que obtienen mejor resultado, pero Bélgica, también dirigido por una mujer (Sophie Wilmès), obtiene los peores resultados.

Conclusión: no

Dicho con otras palabras: no se encuentra soporte estadístico para la hipótesis de que las mujeres lleven a cabo una mejor gestión, ni de que los dirigentes políticos masculinos se manejen con exceso de confianza.

Es necesario hacer algunas salvedades: sabemos que los datos, si bien son oficiales, deben tomarse con precaución, ya que están sujetos a revisión y sufren limitaciones de conteo.

Además, hay otros ratios que se podrían considerar como indicadores de la calidad de la gestión (aquí hemos elegido los más populares por su influencia en la opinión pública). Y, por supuesto, hay múltiples factores que hay que tener en cuenta en el éxito de la gestión de esta crisis, al margen de la persona que dirige un país.

Una variable clave, que pronto podremos explorar, será el impacto en la economía y en el bienestar social de las medidas tomadas en cada país. Las secuelas de la pandemia nos dejaran ver qué líderes y lideresas han hecho bien su trabajo.

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María Teresa Corzo Santamaría, Profesora de Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Pontificia Comillas (Comillas ICADE), Universidad Pontificia Comillas

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