Los cerdos pueden jugar a los videojuegos y eso tiene implicaciones sobre cómo los tratamos

Shutterstock / Anders Moden

Rebecca E Nordquist, Utrecht University

Es posible que los cerdos no puedan volar, pero pueden jugar a los videojuegos. En un nuevo estudio, investigadores de la Universidad Purdue en Indiana (Estados Unidos) demostraron que estos animales pueden usar una pantalla digital y una palanca de mando (joystick), utilizando el hocico. Así pueden mover un cursor y obtener recompensas.

Se trata de una tarea compleja. Los animales deben comprender el vínculo entre moverse alrededor de la palanca de mando y lo que sucede en la pantalla del ordenador, y luego vincular lo que sucede en la pantalla para obtener una recompensa. Los cuatro cerdos evaluados fueron capaces de hacer eso hasta cierto punto, lo que muestra su inteligencia.

A medida que los investigadores elevaron la dificultad de la tarea, enviándolos a nuevos niveles, los cerdos aún no estaban listos para competir con los niños en Mario Kart. Ni siquiera podían competir con los monos para los que se diseñó originalmente la tarea. Esto puede deberse a que mover un joystick con el hocico es mucho más difícil que con los pulgares oponibles, o porque los cerdos no son tan buenos en la tarea como los primates.

Una nota alta para Porki

Este nuevo estudio encaja bien con lo que ya sabemos sobre los cerdos. Muestran una inteligencia notable en una serie de tareas cognitivas complejas. Pueden, por ejemplo, aprender a responder de manera diferente a diferentes sonidos y son unos maestros en tareas de aprendizaje espacial.

Pero existen límites para lo que pueden hacer. El uso de espejos, por ejemplo, no es algo que todos los cerdos puedan dominar. Aunque pueden usar formas geométricas simples para decidir qué respuesta dar, reconocer a otros cerdos a partir de fotografías resulta demasiado difícil. Esto es sorprendente, ya que otros animales de granja como las ovejas y el ganado sí pueden reconocer a sus amigos en las fotografías.

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Pero, ¿por qué nos importa que los cerdos puedan jugar en la sala de videojuegos o aprender a conseguir dulces en tareas de aprendizaje espacial? Después de todo, no es probable que encuentren una Xbox en una granja. Este estudio es parte de un área en crecimiento en la investigación del bienestar animal: el estudio de la cognición de los animales de granja.

Inteligencia animal de granja

Hay tres razones principales por las que nos preocupamos por lo inteligentes que son los animales de granja. Las granjas se están convirtiendo en lugares cada vez más complejos para vivir. El alojamiento en grupo es ahora la norma en la Unión Europea, lo que significa que los cerdos deben realizar un seguimiento de las interacciones sociales. Las granjas también utilizan cada vez más comederos automáticos que los cerdos tienen que operar ellos mismos, y, en algunas granjas, principalmente orgánicas, el acceso al aire libre significa que los animales deben poder moverse por más espacio.

Todo esto es bueno para combatir el aburrimiento en los animales de granja y, sin duda, mejora el bienestar de los cerdos. Pero es importante saber cuáles son las capacidades de estos animales, para asegurarse de que puedan hacer frente a todos los cambios que se les presenten.

En segundo lugar, está el concepto ético de “valor intrínseco”: cuál es el valor de un animal solo por estar vivo. En lugar de valor monetario como producto agrícola o valor para un ser humano como compañero, este es el valor que tiene por ser él mismo, solo un cerdo, con todas las cosas cerditas que hace como gruñir, escarbar trufas, socializar y tener inteligencia natural.

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Si este tipo de cosas se ven alteradas por prácticas agrícolas como los programas de selección genética y el destete temprano de los lechones de sus madres, eso plantea cuestiones éticas. ¿Vale la pena sacrificar un sistema agrícola más eficiente?

Finalmente, comprender la cognición animal nos da una idea fundamental de cómo los animales perciben el mundo. Esa comprensión puede fomentar una mayor empatía y promover una mejor administración de los animales que mantenemos.

Dado que las pruebas cognitivas en animales de granja son un área de interés relativamente nueva, aún quedan muchas vías por explorar. Por ejemplo, sabemos muy poco sobre las habilidades cognitivas de los pollos, a pesar de que son algunos de los animales más criados por los humanos en la Tierra. Los pollos parecen ser más inteligentes de lo que la mayoría de nosotros creemos.

También estamos empezando a comprender cómo las diferentes prácticas de manejo utilizadas en los animales de granja están afectando al desarrollo cognitivo de los animales. La cría de especies sin atención materna y la mezcla de grupos sociales pueden afectar negativamente la cognición. A medida que se incrementen las investigaciones, podremos traducir esto en la mejora de las granjas para mejorar la vida de sus animales.