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Factores de riesgo para caer en la adicción a las compras

Shutterstock / Just dance

Francisca López Torrecillas, Universidad de Granada

En la sociedad actual, las compras no siempre se realizan para satisfacer necesidades básicas como alimentación, vivienda, ropa, atención médica, cuidado personal y mobiliario de primera necesidad. Comprar puede llegar a ser patológico, con consecuencias negativas.

La compra compulsiva (o adicción a las compras) consiste en la necesidad irresistible de comprar de forma masiva objetos superfluos. Una necesidad acompañada de sentimientos de ansiedad, irritabilidad o malestar, con consecuencias adversas como el endeudamiento. Tras el alivio momentáneo al realizar la conducta adictiva, la persona experimenta sentimientos de culpabilidad. La compra extensiva repetida no se puede controlar a pesar de sus consecuencias negativas para la persona afectada.

Estas son las principales conclusiones de una encuesta realizada entre 968 participantes de Granada, que fueron reclutados en su lugar de trabajo a través de correos electrónicos y anuncios.

Una muestra heterogénea

Los lugares de trabajo incluían autoridades locales, proveedores de atención médica, establecimientos minoristas e instituciones de educación secundaria y superior, y eran geográficamente heterogéneos, tanto en el centro de la ciudad como en los pueblos.

El estudio de campo se realizó desde enero del 2017 hasta diciembre de 2019. Los participantes cumplimentaron el Test Addiction Shopping (TAS), diseñado para esta investigación y el Cuestionario de Personalidad. Cuestionario Factorial de Personalidad Madrid: TEA.

Las cuatro claves para definirlo

Definimos cuatro componentes que son elementos claves para el diagnóstico de patología de adicción a compras o compra compulsiva:

  1. Síndrome de abstinencia definido como la ocurrencia de emociones o efectos físicos desagradables en el cese de compras.
  2. Pérdida de control entendida cuando la persona afectada intenta sin éxito reducir la actividad de compra.
  3. Tolerancia a aumentar el tiempo dedicado a las compras.
  4. Craving (ansia, antojo, deseo), la necesidad incontrolada de querer comprar.
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También hemos observado que la adicción a las compras depende de la personalidad, es decir, ciertas características de personalidad predicen la aparición de los cuatro criterios que hemos identificado que componen la adicción a las compras.

Relación con la personalidad

El primer criterio, el síndrome de abstinencia (definido como sentimientos que van desde el malestar hasta la indisposición psicosomática) se relaciona de manera inversa con las variables del Test de Personalidad (16PF-5) de razonamiento y estabilidad emocional y de manera directa con la sensibilidad y tensión.

El razonamiento se considera indicativo de capacidad cognitiva e intelecto. La estabilidad emocional se refiere a la capacidad de la persona para adaptarse bajo estrés y resistir eventos perturbadores. En cambio, la sensibilidad refleja si una persona es compasiva y comprensiva con los demás, y la tensión es la probabilidad a dejarse llevar por la impulsividad, la urgencia del tiempo e impaciencia.

Por qué perdemos el control

El segundo criterio, la pérdida de control (capacidad reducida para regular y controlar el comportamiento de uno e intento sin éxito reducir la actividad de compra) se relaciona con las variables de razonamiento, conciencia de las reglas, sensibilidad, tenacidad y dureza mental del Test de Personalidad (16PF-5).

Concretamente, la pérdida de control se relaciona con puntuaciones altas de razonamiento (indica la capacidad cognitiva y el intelecto) y bajas para la conciencia de las reglas (es indicativa de actitudes hacia la autoridad y la probabilidad de obediencia), bajas en sensibilidad (se refiere a si la persona es compasiva y comprensiva con los demás en oposición a la objetividad), altas en tenacidad y dureza mental.

Tenacidad vs. receptividad

Los individuos de mentalidad dura se enfrentan a los problemas a un nivel cognitivo, y tienden a ser reservados, utilitarios, arraigados y tradicionales. Es decir, no están abiertos a otros puntos de vista, a nuevas experiencias o a personas inusuales.

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La tenacidad o dureza mental es contraria a las personas receptivas, que están más abiertas a experimentar sentimientos, pero que podrían experimentar una mayor dificultad para dejarlos a un lado cuando es necesario abordar los problemas.

La resistencia en el tiempo y el ansia

El tercer criterio es la tolerancia, en el sentido de la capacidad de aumentar el tiempo dedicado a las compras. La tolerancia está relacionada positivamente con la variable “ausencia de calidez” del Test de Personalidad (16PF-5). La ausencia de calidez indica falta de amabilidad hacia los demás y de disposición a participar.

El cuarto criterio es el craving (ansia, antojo, deseo), que se relaciona con las variables calidez, razonamiento, aprensión y perfeccionismo del Test de Personalidad (16PF-5).

Específicamente, el craving se relaciona con puntuaciones bajas en calidez (indicativa de falta de amabilidad hacia los demás y de voluntad de participación), con puntuaciones bajas de aprensión (ausencia de seguridad en uno mismo o de inseguridad), con puntuaciones altas de razonamiento (es indicativo de capacidad cognitiva e intelecto) y puntuaciones altas de perfeccionismo (se refiere a la autodisciplina exagerada).

Diferencias entre sexos

En los resultados hemos encontrado también diferencias medias significativas entre los hombres y las mujeres. La compra compulsiva parece ser más predominante entre las mujeres que entre los hombres. En este sentido, no obstante, algunas características sociodemográficas (como la condición de estudiante y tener trabajo) también están relacionadas con la compra compulsiva.

En definitiva, hay una serie de rasgos de personalidad que podrían ser indicativos de una mayor predisposición a padecer esta adicción.

Francisca López Torrecillas, Catedrática de Psicología. Universidad de Granada, Universidad de Granada