Aviación civil: ¿cómo acabar con la gran hibernación de 2020?

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Pere Suau-Sanchez, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

La covid-19 ha generado la crisis más rápida, grande y duradera de la historia de la aviación. A principios de año impactó en Asia y poco después en el resto del mundo. Cuando a mediados de marzo los países empezaron a introducir restricciones en la movilidad –con confinamientos y cierres de fronteras–, los vuelos internacionales cayeron en picado.

Cambio interanual (%), asientos por kilómetro ofertados por región, mercados internacionales, enero-septiembre 2020. Suau-Sanchez et al., 2020

En cambio, los mercados domésticos han respondido mejor, como se puede ver en el siguiente cuadro. El parón les llegó más tarde y la recuperación ha sido relativamente rápida, especialmente en Asia-Pacífico y Europa.

Figura 2: Cambio interanual (%), asientos por kilómetro ofertados por región, mercados domésticos, enero-septiembre 2020. Suau-Sanchez et al., 2020

No obstante, los porcentajes de ocupación en cabina han estado en rangos muy bajos, entre el 30% y el 60%. Unas cifras claramente menores del 80% necesario para que los vuelos empiecen a ser rentables.

Un sector clave, pero una reacción gubernamental débil

La aviación es un sector global que genera importantes beneficios locales. A nivel mundial, el sector soporta en torno a 87 millones de puestos de trabajo y representa el 4% de la actividad económica mundial. Además, aporta un valor añadido único en ámbitos como el comercio y los negocios. Por ejemplo, la carga aérea representa el 0,5% del comercio mundial en volumen, pero el 35% en valor.

En cambio, las medidas tomadas por los gobiernos no han reconocido la realidad global ni el impacto económico de la industria de la aviación. Las restricciones de movilidad no han sido coordinadas internacionalmente. Los cierres de fronteras y las cuarentenas han implicado retos importantes a la hora de mantener los vuelos operativos.

Además, las ayudas al sector han sido inconsistentes. No siempre ha existido una relación entre el nivel de ayuda recibido, el impacto de la pandemia en el sector y el rol de este en el conjunto de la economía.

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En verano, las aerolíneas pudieron mantener una mínima actividad gracias a que algunos turistas decidieron viajar. Sin embargo, una vez llegado el invierno, los turistas han desaparecido y los viajeros de negocios no han vuelto por las limitaciones de movilidad y cuarentenas.

Mantener la situación actual de hibernación se podría traducir en más problemas de supervivencia para las aerolíneas. Activar la movilidad de manera inmediata podría acelerar la recuperación.

La vacuna para la Covid-19 se espera para comienzos de 2021. Esto puede parecer pronto, pero su producción, distribución y administración llevará tiempo.

Mientras, las previsiones más recientes de Eurocontrol, sugieren que, incluso con la vacuna, el tráfico aéreo no recuperará los niveles de 2019 hasta 2024. Es decir, hasta que la vacuna no se haya administrado al suficiente número de personas para garantizar cierta seguridad sanitaria.

De hecho, para activar la movilidad aérea será necesario contar con varias capas de seguridad. Aquí es donde los test toman una importancia relevante.

¿Es posible eliminar las cuarentenas?

La alternativa a alargar la gran hibernación de la aviación es establecer, de manera inmediata, un nuevo régimen de test rápidos, certificados y coordinados entre países, que eliminen las cuarentenas. Esto permitiría la apertura de los principales corredores aéreos y que las aerolíneas tuvieran una mayor estabilidad. ¿Pero realmente es posible eliminar las cuarentenas?

Los test de PCR, los más utilizados hasta ahora, son muy precisos y sensibles. Sin embargo, requieren de tiempo y son caros, ya que dependen de laboratorios centralizados y personal especializado.

También tienen otras limitaciones; por un lado, los gobiernos occidentales han sido incapaces de implementar test masivos de PCR de manera efectiva. Por otro lado, algunos consideran que pueden ser demasiado lentos para contener la diseminación del virus.

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Sin embargo, la tecnología de test rápidos de antígenos ha evolucionado y los ha hecho baratos y eficientes: los resultados apenas tardan unos 15 minutos. Pero su mayor ventaja es que identifican a las personas con una carga viral más elevada. Esto incluye tanto a los que tienen síntomas y están en el pico de infección como a los asintomáticos, con mayor cargar viral.

Todo eso hace a los test de antígenos una herramienta potencialmente útil para realizar test masivos. De hecho, la Comisión Europea ha pedido a sus miembros que se pongan de acuerdo en la elección de los test rápidos aceptados.

Aunque los test rápidos pueden ser parte de la solución para reactivar la movilidad y evitar la importación de casos, ningún sistema es perfecto.


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En este sentido, un estudio reciente llevado a cabo en el aeropuerto de Toronto indica que tuvieron un 1% de casos positivos. En la llegada se detectaron con PCR un 0,7%, a los 7 días un 0,3% y a los 14 días menos del 0,1%.

Teniendo en cuenta el estudio de Toronto y que los test de antígenos dan positivo durante la semana en que la carga viral es mayor, un sistema internacional de test rápidos en origen no es suficiente para evitar la importación de casos.

Un enfoque más seguro sería combinar los test de antígenos en el aeropuerto de origen con cuarentenas, de entre 7 y 10 días, también en origen. Éstas serían más fáciles de realizar que las actuales cuarentenas en destino.

Para la certificación, la Asociación Internacional para el Transporte Aéreo está ultimando el IATA Travel Pass, que permitirá la gestión y verificación de la información de los test y vacunas entre gobiernos, aerolíneas, laboratorios y viajeros.

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La sostenibilidad como eje para la reconstrucción

Más allá de medidas urgentes, los gobiernos deben determinar cómo ayudar al sector aéreo de manera consistente, ya sea con avales o con una distribución adecuada de los fondos europeos. Además, deberán asegurarse de que todos los actores de la cadena de suministro se benefician en relación con su peso en el sector y así evitar distorsionar la competencia.

En noviembre, más de 20 asociaciones que representan el ecosistema de la aviación europea han anunciado su compromiso para recuperar el sector y a la vez cumplir con los objetivos del Green Deal de la Unión Europea.

En este sentido, las transformaciones que veremos a largo plazo en la industria de la aviación serán de gran calado, con centro en cuatro grandes ejes:

  1. La sostenibilidad económica, basada en la disciplina financiera y de tamaño de negocio, para adaptarse a un mercado de menor tamaño.
  2. La sostenibilidad ambiental como eje central transformador. Esto incluye la renovación de flota, el uso de biocombustibles, el hidrógeno como fuente energética, la intermodalidad y la economía circular.
  3. La resiliencia a disrupciones varias, ya sean financieras, meteorológicas o sanitarias. Aquí será importante el uso de la inteligencia artificial para poder predecir posibles eventualidades.
  4. La sostenibilidad social, recuperando a los trabajadores perdidos en esta crisis y asegurando la progresión de jóvenes y mujeres en el sector.