La inflación negativa ayudará a la recuperación de Europa y la debilidad del dólar a la de EE.UU.

La inflación negativa ayudará a la recuperación de Europa y la debilidad del dólar a la de EE.UU.
Shutterstock / Jordi Prat Puig

Rafael Pampillón Olmedo, IE University

En los últimos meses el tipo de cambio del euro frente al dólar se ha ido fortaleciendo. El viernes 18 de septiembre cotizaba a 1,19 dólares/euro cuando en junio lo hacía a 1,08. En tres meses se ha producido una apreciación del euro del 10%.

Como consecuencia, la economía europea pierde competitividad. Los países de la zona euro (Unión Económica y Monetaria, UEM), exportarán menos e importarán más. De ahí que parezca probable que el superávit comercial de la UE con EE.UU. se vaya reduciendo. El origen de la fortaleza del euro se encuentra en:

  1. Los mayores avances de muchos países europeos para controlar la pandemia.
  2. La mejora institucional que ha supuesto la creación del fondo europeo de recuperación pos-COVID, que supone un paso adelante hacia la unión fiscal y los Estados Unidos de Europa.
  3. Las mejores expectativas del comportamiento de la economía europea, con respecto a lo que se preveía en el mes de junio. Así, la OCDE, en sus previsiones de septiembre, estima que el PIB de la UEM retrocederá un 7,9% en 2020 (una caída menor que la del 9,1% que estimaba en junio), para luego crecer un 5,1% en 2021.

La debilidad del dólar

Además, la apreciación del euro y depreciación del dólar se debe también a la política monetaria de la Reserva Federal (FED), que ha ido adquiriendo un tono más expansivo.

En su reunión de esta semana, la FED ha decidido mantener por más tiempo, hasta 2023, el tipo de interés en el 0%. Esto mejorará la competitividad de EE.UU. y favorecerá una recuperación económica más rápida y prolongada.

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De paso, ayudará a la posible reelección del presidente Trump. El Presidente siempre se ha quejado de que una política monetaria poco acomodaticia de la FED amenazaba el crecimiento de la economía estadounidense.

Esta debilidad del dólar favorecerá las exportaciones de EE.UU., lo que tenderá a reducir el elevado desequilibrio comercial estadounidense. Algo que parece muy necesario para la economía norteamericana ya que las importaciones crecen más rápido que las exportaciones.

Las importaciones crecen por la recuperación de la demanda de consumo de las familias norteamericanas, que después de la crisis originada por la pandemia:

  1. Satisfacen un consumo reprimido.
  2. Tienen una mayor renta disponible gracias a la reducción de impuestos y al aumento del gasto público dirigido a las familias.
  3. Aumentan su nivel de empleo. Después de que EE.UU. perdiera 22 millones de ocupados entre febrero y abril, en los cuatro meses que van de mayo a agosto se han recuperado 11 millones.
  4. La menor factura energética de las familias, debido a la moderación de los precios del petróleo.

Aunque este último efecto empieza a debilitarse. Así, mientras el precio del barril sube, (ha pasado de 35 dólares en junio a 43 a mediados de septiembre) el dólar se deprecia.

Cada día que pasa los precios del crudo alcanzan una cota más alta, mientras que el dólar sigue también una trayectoria bajista. No se trata de una mera coincidencia.

Los productores de crudo están tratando de contrarrestar la pérdida de poder adquisitivo derivada de la mayor debilidad del dólar con niveles de precios más elevados.

Perspectivas de futuro

Hay que insistir en que un euro apreciado, como el actual, aunque abarata los costes de las materias primas para producir bienes y servicios, repercute negativamente en la competitividad de las exportaciones europeas y, consecuentemente, constituye una dificultad extra para la salida de la crisis. De ahí que las perspectivas de las exportaciones de la UEM para 2020 sean menos favorables.

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En definitiva, la economía de Estados Unidos con un dólar débil parece que está saliendo más fácilmente de la crisis. Mientras tanto, la economía europea con un tipo de cambio más apreciado, pero con tasas de inflación negativas, también tiene recorrido de crecimiento duradero a largo plazo.

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