El turismo en la era pos-COVID: La senda de la reinvención en cuatro hitos

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María Jesús Such Devesa, Universidad de Alcalá; Ana B. Ramon Rodriguez, Universidad de Alicante y Patricia Aranda Cuéllar, Universidad de Alcalá

Tras la paralización casi completa de la actividad turística mundial provocada por la COVID-19, el sector enfrenta numerosos desafíos a la hora de encauzar su recuperación. Resulta imposible obviar las enormes dificultades que están atravesando en la actualidad la mayoría de destinos y empresas. No obstante, es importante mantener una mirada a medio y largo plazo, con el objetivo de poder planificar correctamente esta vuelta a la “normalidad”.

Sin lugar a dudas, la actividad turística se encuentra inmersa en el contexto más exigente de toda su historia. El modelo turístico de masas, clave del crecimiento de gran parte de los destinos turísticos, ha de acometer, necesariamente, una redefinición de cara al futuro.

Pero, ¿qué hitos son los que debe tener en cuenta el sector a la hora de transformarse para poder seguir siendo competitivo?

1. Conocimiento e innovación como pilares fundamentales

Parece que existe consenso en el ámbito institucional sobre la principal vía para acometer esta reestructuración: la innovación. Así lo apunta el informe presentado 17 de marzo sobre “Innovación turística y especialización inteligente en España: Palancas imprescindibles para la recuperación”, elaborado por SEGITTUR en colaboración con la Fundación Cotec para la Innovación e Infyde. Sostiene que la innovación es un principio básico de respuesta a esta crisis sistémica, aspecto que ya parecían apuntar las subvenciones anunciadas en materia de digitalización de PYMES del sector y el Plan de Modernización y Competitividad del sector turístico.

No obstante, la situación de partida de la industria turística en materia de innovación se aleja de la deseable para acometer un desafío tan importante. El sector presenta cifras sustancialmente inferiores a la media nacional en cuanto a inversiones en I+D+i.

Este dato es especialmente preocupante teniendo en cuenta la mala posición que ostenta España en este aspecto. Además, las partidas presupuestarias que el empresariado dedica a estas labores han venido disminuyendo: en 2019, la inversión en innovación del sector disminuyó alrededor de un 10% con respecto a 2018.

Se hace necesario poner de manifiesto la necesidad de adoptar medidas institucionales en materia de innovación turística que fomenten la creación de ecosistemas de emprendimiento capaces de generar tecnología e innovación, y no solo de implantarla.

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El objetivo de situar a España como primera potencia mundial en tecnología turística, planteado en el informe mencionado, pasa necesariamente por tener empresas tractoras capaces de innovar por sí mismas. Pese a la existencia de voluntad institucional y fondos para financiar acciones, ni el empresariado turístico ni la coyuntura actual son favorables para encarar un cambio de tendencia tan brusco.

Sin duda, esta crisis derivada de la COVID-19 debe servir de oportunidad para redefinir el sector. Aun así, existe el riesgo de caer en el tan manido “que inventen otros” y que, en el mejor de los casos, el turismo en España únicamente aplique las innovaciones importadas. La cronificación de estas relaciones de dependencia tecnológica solo nos alejan del mantenimiento del liderazgo en competitividad turística.

El turismo merece seguir siendo estratégico para el país por su enorme relevancia económica y social, pero también debe ser capaz de invertir para generar innovación endógena. La mejor política económica es, sin duda, la política educativa y por ende, la inversión en I+D+i.

2. La digitalización y el teletrabajo como oportunidad

El proceso de recuperación económica de algunos destinos pasa por aprovechar la oportunidad que las segundas residencias ofrecen en un contexto de generalización del teletrabajo.

Aquellos que logren captar residentes a partir de los turistas que tienen allí segundas residencias deberán tener ciertas características ligadas a la innovación y la conectividad. Gracias a ello podrán captar a algunos de los nómadas digitales, capaces de elegir su lugar de residencia de manera independiente de la localización de su puesto de trabajo.

El turismo se postula como actividad innovadora capaz de convertirse en tractora para hacer frente al reto demográfico y luchar contra la despoblación. Los destinos más innovadores poseen fortalezas en la captación de turistas y residentes.

De esta forma, el impulso a la innovación en turismo podría convertirse también en una estrategia competitiva para evitar la despoblación estacional característica de algunas zonas turísticas. Esto permitiría aprovechar el cambio en los patrones de movilidad y residencia, derivado del avance del teletrabajo durante la pandemia y se difuminarían aún más los límites entre turismo residencial y migración.

3. Los fondos de inversión como amenaza para la propiedad familiar

La existencia de financiación es indispensable para hacer de este parón una oportunidad, si bien la situación de una parte importante del empresariado turístico es alarmante. Las posiciones crediticias y de solvencia de las empresas turísticas son desalentadoras. El sector ya es considerado como de elevado riesgo financiero por la paralización vivida y la incertidumbre a la que se enfrenta. Al mismo tiempo, durante estos meses se han anunciado varios rescates públicos de empresas estratégicas.

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Con menor solvencia y capacidad financiera que las grandes multinacionales, fueron las empresas turísticas familiares españolas las que, desde la década de los 80 del pasado siglo, se desmarcaron del resto del entramado empresarial por su capacidad de crecer, de exportar “saber-hacer” y por su proceso de internacionalización. Y esto no sucedió solo en empresas grandes, sino también aquellas de tamaño reducido.

Estas empresas corren especial peligro de desaparecer en su forma actual, por su capacidad de competir y su carácter familiar, que las convierte en presa fácil de capitales extranjeros. Es de esperar que comiencen a cambiar de manos aquellos establecimientos menos estratégicos primero, pero la perspectiva de contar con oferta de liquidez suficiente para sobrevivir va a poner en jaque esta tipología de oferta tan típica de los destinos españoles.

Esto también anticipa un panorama distinto en la oferta alojativa, tanto hotelera como extrahotelera, favoreciendo una estructura de la propiedad mucho más concentrada a favor de los fondos de inversión. ¿Mantendrán la vocación turística y hotelera los fondos de inversión?

4. ¿Demonización del turismo? Cambios en las expectativas de la demanda

El horizonte de recuperación turística tiene su foco puesto en el verano de 2021, pero también estos viajes serán peculiares y radicalmente distintos de los de antes de marzo de 2020.

Se prevé que las tasas de vacunación sean sustanciales en la próxima temporada estival, pero ¿cómo serán estos viajes en los que los jóvenes y los niños aún estarán, en su mayor parte, sin vacunar? Sin duda, 2022 plantea un escenario mucho más optimista, con una situación más parecida a la existente antes de la pandemia.

La situación sanitaria se plantea como eje central de la competitividad turística y deben tenerse en cuenta numerosos factores. La limitación de aforos o la búsqueda de ofertas personalizadas o la distancia social son cuestiones indispensables para relanzar la actividad. Estamos viviendo una situación difícil de comprender donde el pasaporte covid, instrumento que avanza a nivel europeo, da escasos pasos a nivel nacional. Corremos el riesgo de demonizar al turista internacional ante las limitaciones de movimientos del turismo nacional.

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Los destinos han experimentado cambios en su gestión y en su forma de estar presentes a través de campañas que fomentan el recuerdo positivo para que el turista vuelva en cuanto tenga oportunidad. Del mismo modo, existen y seguirán surgiendo competidores que pueden posicionarse mejor, bien sea por haber sufrido una menor incidencia del virus o por tener mejores tasas de vacunación.

Conclusiones

Por todo ello, la crisis de la COVID-19 ha transformado el concepto de turismo con el que el mundo está familiarizado. Aunque, en primer lugar, se hace necesario parapetar los efectos devastadores de la desaparición de flujos turísticos, es indispensable mantener la perspectiva a largo plazo para afrontar los retos derivados de esta crisis. Resulta imprescindible planificar una reinvención turística que tome como eje tractor la sostenibilidad, apostando por un turismo que aporte valor añadido a la economía en su conjunto.

La sostenibilidad turística se ha convertido en una condición indispensable para que los destinos vuelvan a recibir turistas. Se hace necesario que la reanudación de la actividad turística ofrezca unos niveles suficientes de seguridad para residentes y visitantes.

Hasta que la vacunación se generalice, la contención de los flujos de turistas va a extenderse en el tiempo, al menos durante los próximos meses. En este contexto de tensa espera, cabe un esfuerzo de preparación para el escenario post COVID-19. Se necesita una agenda que incorpore una nueva mirada hacia el valor del conocimiento, el capital humano y la innovación para que una parte de las personas puedan dar el paso de ser camareras a ser tecnólogas.